MURALLA NAZARÍ DE GRANADA. ANTONIO JIMÉNEZ TORRECILLAS
El proyecto consiste en un mural de unos 40 metros de longitud, como continuación de los restos de una antigua muralla del siglo XIV destruida por un terremoto.
Se localiza en un paisaje próximo y vinculado a la ciudad, pero convertido en una zona destruida, residual, abandonada. Se trata de un espacio de transición a la ciudad nueva, que toca levemente, los restos incompletos, fracturados de esta muralla nazarí. Torrecillas pretende con esta intervención volumétrica, recuperar la imagen de continuidad originaria y reconstruir una trama, recuperando la linealidad de una memoria.
Consiste en una intervención delicada debido a su valor histórico, además del valor simbólico de la piedra y de sus componentes cromáticos para combinar el presente y el pasado.
La reconstrucción, no se realiza por anaxtilosis, ya que se ha desintegrado la fábrica de la muralla y con el objetivo de evitar la sensación de falso histórico. El trabajo consiste en una tejedura realizada utilizando losas de Granito Rosa, cuyas tonalidades ocre y rojizas recuerdan a las estrias del tapial empleado para la construcción de la muralla. Las losas de 3 centímetros de espesor, están apiladas unas sobre otras y fijadas con una capa muy fina de resina epoxi de alta resistencia.
La intervención queda adosada a la estructura originaria, sin estar en contacto con ella, para preservar los volúmenes de la misma, y también mostrar que son de distinta época
Con este proyecto, Torrecillas pretende conseguir una experiencia única, dotando a la muralla de un espacio interior de paz, tranquilidad, en una atmósfera suspendida, donde el visitante puede explorar el escenario del barrio del Albaicin. Entre una losa y la otra, entre sombras y luces, se crean huecos, aparentemente casuales, de hojas abiertas hacia el paisaje, que permiten encuadrar el contexto según perspectivas y cortes siempre diferentes.
La muralla se transforma así en un espacio publico, en un lugar de meditación, de parada, de reflexión, de encuentro. La muralla, de linea de la memoria interrumpida, esta preparada para continuar su viaje en el presente, en busca de nuevos horizontes urbanos, de nuevas interacciones con la poblacion y con los visitantes.
Se localiza en un paisaje próximo y vinculado a la ciudad, pero convertido en una zona destruida, residual, abandonada. Se trata de un espacio de transición a la ciudad nueva, que toca levemente, los restos incompletos, fracturados de esta muralla nazarí. Torrecillas pretende con esta intervención volumétrica, recuperar la imagen de continuidad originaria y reconstruir una trama, recuperando la linealidad de una memoria.
Consiste en una intervención delicada debido a su valor histórico, además del valor simbólico de la piedra y de sus componentes cromáticos para combinar el presente y el pasado.
La reconstrucción, no se realiza por anaxtilosis, ya que se ha desintegrado la fábrica de la muralla y con el objetivo de evitar la sensación de falso histórico. El trabajo consiste en una tejedura realizada utilizando losas de Granito Rosa, cuyas tonalidades ocre y rojizas recuerdan a las estrias del tapial empleado para la construcción de la muralla. Las losas de 3 centímetros de espesor, están apiladas unas sobre otras y fijadas con una capa muy fina de resina epoxi de alta resistencia.
La intervención queda adosada a la estructura originaria, sin estar en contacto con ella, para preservar los volúmenes de la misma, y también mostrar que son de distinta época
Con este proyecto, Torrecillas pretende conseguir una experiencia única, dotando a la muralla de un espacio interior de paz, tranquilidad, en una atmósfera suspendida, donde el visitante puede explorar el escenario del barrio del Albaicin. Entre una losa y la otra, entre sombras y luces, se crean huecos, aparentemente casuales, de hojas abiertas hacia el paisaje, que permiten encuadrar el contexto según perspectivas y cortes siempre diferentes.
La muralla se transforma así en un espacio publico, en un lugar de meditación, de parada, de reflexión, de encuentro. La muralla, de linea de la memoria interrumpida, esta preparada para continuar su viaje en el presente, en busca de nuevos horizontes urbanos, de nuevas interacciones con la poblacion y con los visitantes.





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